Sé tu propia Virginia Henderson: 4 formas de ayudarte cuando estás mal
Hace tiempo, una suscriptora me escribió y dejó una frase que se me quedó grabada. Una frase que me llevó hasta una enfermera americana con un enfoque humanista brutal: Virginia Henderson.
Buscando el origen exacto, llegué a una definición que lo cambia todo:
“Ayudar a las personas a hacer por sí mismas lo que harían si tuvieran la fuerza, voluntad o conocimiento necesarios.”
Nada de infantilizar, ni de salvar al otro. Ayudar a hacer lo que harías tú mismo si pudieras. Cuidado real. Autonomía. Respeto.
La frase que lo detonó todo
De ella también es esta maravilla:
“Si puedes curar, cura.
Si no puedes curar, alivia.
Si no puedes aliviar, consuela.
Y si no puedes consolar, acompaña.”
Esto no es postureo. No es “todo irá bien”. Es acción concreta. Sin drama. Sin condescendencia.
Llevémoslo al desarrollo personal
Si cambiamos el foco y lo aplicamos al trabajo contigo mismo, suena así:
“Si puedes curarte, cúrate.
Si no puedes curarte, alívate.
Si no puedes aliviarte, consuélate.
Y si no puedes consolarte, acompáñate.”
No se trata de exigirte estar bien. Se trata de no dejarte solo. De no rendirte contigo.
Lo que esto significa en tu día a día
- Cúrate: Si puedes solucionar lo que te duele, hazlo. Terapia, límites, descanso. Lo que haga falta.
- Alívate: Si no puedes con todo, busca alivio. Reduce el ruido. Haz lo que sabes que te calma. No es huida, es cuidado.
- Consuélate: Si duele y no se pasa, abrázate. Ponte una manta. Llora sin culpa. Hazte un té. Llámate “mi vida”. En serio.
- Acompáñate: Y si todo lo demás no funciona, al menos no te abandones. Estate contigo. Aunque no sepas qué hacer.
¿Y si no puedo ni eso?
Entonces pide ayuda. Escríbeme. Habla con alguien. No tires solo.
Pero no vuelvas a tratarte como un trapo por estar mal.
FAQ
¿Esto vale para todo el mundo?
Sí. Porque no se trata de la gravedad del problema, sino de cómo te tratas cuando estás mal.
¿Y si no sé consolarme?
Empieza por no exigirte estar bien. Eso ya consuela.
¿Es lo mismo que el autocuidado de Instagram?
No. Aquí no hay velitas ni baños de espuma (a no ser que te sirvan de verdad). Aquí hay presencia y respeto.
¿Y si me da pereza?
Te entiendo. A veces no hay fuerzas. Pero incluso en eso, puedes acompañarte. Sin juicio.
No hace falta que seas perfecto. Pero sí estaría bien que dejaras de ser tu peor enemigo.
Hoy, simplemente, no te dejes solo.
Y si puedes hacer algo por ti, hazlo.
Aunque sea solo ponerte el pijama y apagar el móvil.
Todo lo bueno pasa en mi lista de emails, envío uno cada día, apúntate aquí: