La vida es una mierda

Emoción sin adornos

Hay gente que lo pasa mal. Gente que es infeliz. Gente a la que le viene grande la vida.

Luego hay gente que es moderadamente infeliz. Gente que ni fu ni fa. Gente que ha perdido la musculatura en la cara y nunca sabes si su expresión es de estar amargado o de estar relajado.

También hay gente que es muy feliz. La leche de feliz. Súper feliz. Se toman el café en tazas de Mr. Wonderful y siempre dicen eso de “yo es que soy muy positivo”.

Te diré un secreto, los tres tipos de antes están amargados.

Al primero lo ves venir, está claro.

Al segundo te da hasta pereza preguntarle: ¿Cómo te va?

Al tercero, si lo ves por la calle te cruzas de acera.

Total, tres tipos para una misma realidad. Insatisfacción vital. Pocas ganas de vivir.

Quizá tu seas uno de ellos. No me extrañaría, yo lo fui. Tipo dos concretamente. Anodino hasta decir basta.

¿Y sabes qué es lo que más me reventaba de estar mal? ¿Lo que me revolvía las tripas por dentro y me ponía de una mala leche increíble?

La cantidad de mensajes vacíos, frases hechas y topicazos que escuchaba (y escucho) de cualquier lugar. Estamos inundados.

“mira el sol y se acabará la oscuridad”

“lo mejor está por llegar”

“El universo conspira siempre a tu favor”

“sin lluvia no habría arcoiris”

Ganas de vomitar. Ganas de escupir a quien la dice. Ganas de …

A ver ¿Tú crees que a alguien que está deprimido, o que ha perdido un trabajo, o al que le ha dejado su pareja puede centrarse en el lado positivo de la desgracia?

¿Tu crees que de verdad el universo conspira siempre a tu favor?

O mejor, ¿me puedes explicar qué es eso de conspirar a mi favor?

En fin.

El problema de estas frases es que si te las crees, si las tomas como ciertas te sientes aún peor.

Porque ya no es solo que estés atravesnado un momento jodido y lo estés pasando mal, si no que además se supone que tendrías que estar mirando al sol y dando gracias por lo mal que te encuentras.

No tiene sentido. Ninguno.

El caso es que no sabemos estar en la desgracia, en el malestar. No sabemos manejar la insatisfacción.

Siempre peleamos por salir de ahí. Y siempre intentamos que los demás lo hagan.

Ahora bien. Como he dicho antes, la insatisfacción, la infelicidad, la desgracia el malestar, etc. Son emociones como otras cualquiera. Son neutras, ni buenas, ni malas.

Entonces, claro. Tampoco vale regodearse en el dolor. Vestir de negro durante años. Hablar sólo de miserias e ir por la vida de pobrecito y de nadie me entiende.

La virtud es estar donde hay que estar cuando hay que estar.

Jodido cuando toca.

En paz cuando toca.

Sin peleas. Sin tópicos. Sin forzar.

Y esto, amigo que has llegado hasta aquí leyendo, es un arte difícil de dominar.

Muy dificil diría yo.

La gente como tú y como yo necesita que le digan qué hacer para estar satisfecho con la vida.

Bueno, algunos no lo necesitan porque lo traen de serie o se lo han currado. Pero la gran mayoría quiere saber qué tiene que hacer para vivir bien.

Y por ello estás en el lugar correcto.

Esto va de que te apuntas y cada día recibes un mail en tu bandeja de entrada.

Un mail en el que te hablo de este tipo de cosas. De como sentirse mejor. De como escupir a lo que no te conviene. De como vivir tranquilo.

Un mail en el que si sabes leer entre lineas sacarás valor para ir regalando a quien tú quieras.

Un mail en el que a veces te digo qué tienes que hacer para estar mejor en la vida.

¡Ojo! que no he dicho para que seas más feliz. No quiero insultar tu inteligencia.

Yo he estado ahí. Recuérdalo. Tipo 2.

Yo he salido de ahí. Sé como hacerlo. Y sé como hacer para que tú lo hagas.

Si te apuntas voy a enviarte un audio con los dos primeros consejos para que empieces a coger tu vida de la mano y a sentirte mejor.

Un audio con dos trucos tan simples pero tan potentes, que cuando lo escuches vas a estar deseando que te pasen cosas para ponerlos en práctica.

Te apuntas aquí: Te daré una pista.

Esto va de hacer cosas. De mover el culo.

De leer menos libros de autoayuda.

Por cierto, los libros de autoayuda ayudan mucho, muchísimo.

Pero no a ti.

A quien los escribe.

Un libro de autoayuda. Por regla general te deja peor que antes de leerlo.

¿Sabes por qué?

Porque lo libros de autoayuda te dicen QUÉ tienes que hacer.

Pero te dejan sólo en CÓMO lo tienes qué hacer.

Y ahí viene el guantazo. Acabas el libro superenchufado porque ya sabes qué te pasa y QUÉ tienes que hacer. El libro ha despertado tu motivación interior. Has descubierto tu problema. Joder qué bien!

Pero a los dos días….

A los tres días…

Al cabo de una semana, eso se esfuma. No sabes por donde empezar. La motivación se vuelve frustración… Maldita autoayuda.

En fin…

Eso es justo lo que NO encontrarás aquí.

Yo sí sé QUÉ hay que hacer.

Yo sí sé CÓMO hay que hacerlo.

En el audio que recibes cuando te apuntas aprenderás lo siguiente:

1.- Como un padre cambió las pataletas de su hija gracias a este truco.

2.- Como dos amigos dejaron de hablar del tiempo para empezar a hablar de si mismos.

Te puedes apuntar aquí. Te veo dentro. Una última cosa.

Si me dejas tus datos ahí arriba estarás entrando en mi casa.

Mi casa, mis reglas.

Son fáciles. Ya lo irás viendo.

Recibirás un correo cada día. Cuando te canses de leer mis vainas, te aburras o empieces a odiarme, puedes desapuntarte igual de fácil que ahora te apuntas.